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Las Pérfidas

La historia comienza en un bosque. Bajo la oscuridad de la noche, un grupo de mujeres acompaña un ataúd siguiendo un antiguo ritual funerario. Al frente del cortejo avanza Bernarda. La muerte del patriarca marca el comienzo de un nuevo tiempo: el del encierro, el silencio y el control absoluto sobre la vida de sus hijas. Sin embargo, aquello que Bernarda pretende contener comienza a crecer entre las paredes de la casa.

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A lo largo de tres épocas —1895, 1948 y 1989—, Las Pérfidas acompaña la transformación de una misma familia mientras el mundo cambia a su alrededor. La llegada de El Romano, convertido en un personaje de carne y hueso, desencadena un conflicto que atraviesa generaciones.

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Los secretos familiares, el embarazo de Magdalena, el deseo reprimido de Martirio, la rebeldía de Adela y la progresiva decadencia de Bernarda dibujan un universo donde cada personaje encuentra un destino distinto frente a una misma herencia.

 

Partiendo del universo de La casa de Bernarda Alba, la obra construye una dramaturgia propia que convierte el paso del tiempo en el verdadero protagonista de la tragedia. Un recorrido por casi un siglo de historia donde las formas de la opresión cambian, pero las decisiones de quienes se atreven a desafiarla siguen teniendo un precio.

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Notas del autor y director

 

A partir de La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca.

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Las Pérfidas nace del deseo de volver a uno de los grandes textos del teatro español desde una mirada contemporánea. No para actualizarlo ni para sustituirlo, sino para dialogar con él y preguntarse cuánto de aquel universo permanece todavía entre nosotros.

La obra traslada el conflicto a tres momentos históricos —1895, 1948 y 1989— para recorrer casi un siglo de historia a través de una misma familia de mujeres. Tres épocas marcadas por contextos distintos, pero atravesadas por un mismo mecanismo de poder, donde el silencio, el deseo, la culpa y la libertad adoptan nuevas formas sin dejar de pertenecer a una misma herencia.

Sin renunciar a la esencia trágica de Lorca, Las Pérfidas construye una dramaturgia propia, donde los personajes evolucionan, las relaciones se transforman y el tiempo se convierte en un personaje más. El resultado es una propuesta que dialoga con el clásico para mirar, desde el presente, aquello que aún permanece sin resolver.

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